Según Mallo
Nací demasiado joven y sin la debida preparación para enfrentar a este mundo. A la edad de seis me vi forzado a abandonar mi educación para asistir a la escuela. Esa experiencia me enseñó las virtudes de la autodidactia, la vida me enseñó sus pesares. No pertenezco a ninguna asociación, partido político, confesión religiosa, club o trenza ya que, como Groucho, jamás aceptaría pertenecer a un club que me admita a mí como socio. A los veinte pensé que era mi deber cambiar el mundo. Lo cambié, es éste, disculpe.
Destruí varios matrimonios que me dejaron la módica suma de seis hijos que, con todo y a pesar de todo, siguen siendo mi obra más acabada. La vocación por la literatura se me despertó muy temprano, provocándome desde entonces dificultades para dormir. En realidad esta actividad, que algún psicoanalista diagnosticó como una necesidad compulsiva de llenar hojas con la intención de que no queden más papeles en blanco, es el más eficaz salvavidas que he podido conseguir.
A una edad que debería ser respetable me queda la improbable gloria de haber sobrevivido a mis padres, a la sinrazón del mundo, a las sustancias prohibidas, a mi propia estupidez, a los gobiernos militares, a los gobiernos civiles y, hasta el momento, a la globalización, aunque no sé cuánto pueda llegar a aguantarla. Maestros tuve: Elsa Osorio, G.B. Shaw, el Gabo, que aunque nunca se haya enterado me debe parte del éxito de "100 años..", Vicente Ninno, Cortázar, Italo Calvino (sobre todo Italo Calvino), Monterroso, Groucho Marx, Poe por supuesto, Hawthorne y Chaplin entre muchos otros que no nombro por pereza. Ya que estamos: la pereza es mi peor debilidad pero la compenso careciendo de envidia.
La dicha y la desgracia han llamado a mi puerta con igual insistencia, de la primera aprendí lo efímero que es todo, de la segunda que no he aprendido a vivir sin amor.
Según Wikipedia